Espero poder estar a la altura para ser tu familia también


Llevo pensando varios días de qué escribiré relacionado con el año nuevo, con el año viejo... pero la realidad es que no me sale nada. 

O sea, sí... tengo muchísima gratitud por todo lo que he vivido en el 2020, por todo lo aprendido, sobre todo que mi familia y amistades estamos "bien", y digo "bien" porque en realidad esa palabra es una visión optimista de la realidad. 

Hay quienes ya tuvieron COVID y en verdad la han (o la están) pasando mal, hay quienes perdieron a sus padres, quienes perdieron amigos, hay quienes sienten desesperación, ansiedad, quienes andan con un problema de salud no relacionado con COVID, problemas amorosos, crisis laborales extremas, despidos, ataques de pánico; en realidad hay un poco de todo; cierres de ciclos, soledad, problemas de índole personal, extrañar a familiares, extrañar a amigos, escasez de lana, que si la computadora tronó, desacuerdos familiares, y un largo etcétera. 

Si bien, los retos que puso el 2020 fueron particularmente altos, creo que al menos, en mi vida, lo que pudo destacar, reafirmar y agradecer mucho más que otros años es la inmensa red de amistades con la que cuento. La calidad de amigos/as con los que cuento es digna de mi propio asombro. Son gente maravillosa que comparte lo mejor de sí, sus mejores palabras, deseos, acciones, compromisos, su magia. Con ello reafirmo algo que es muy importante para mi... la familia se elige. 

Efectivamente, existe un lazo sanguíneo entre padres e hijos y tíos y primos y hermanos, abuelos, nietos, bisabuelos, sobrinos; sin embargo, la elección de ser o no ser familia la decides tú. Puedo tener tíos a quienes amo y admiro... pero... ¿a cuántos de ellos soy capaz de hablarles para pedirles un consejo?, puedo tener primos con quienes las fiestas son una chulada, pero ¿a cuántos de ellos les cuento mi estatus amoroso?, ¿a quienes de tus hermanos eres capaz de decirles que tienes miedo?, ¿a cuál de tus padres te acercas para decirles lo que estás pensando hacer con tu chamba? Cuántas relaciones familiares tienes basadas en chismes... "me dijo tu primo que...", "ya me contó la tía que..." . Y con todo esto que quiero expresar es... si... hay un lazo de sangre importante que nos une, pero... ¿fortaleciste ese lazo llenándolo de amistad, de experiencias, de amor, de consejos, de tiempo de calidad, de confianza, sinceridad, respeto, convivencia? ¿nutriste esa relación, tuviste conversaciones importantes? o sólo asumiste que nos tenemos que querer porque... pues... somos familia.  Y ojo, no estoy diciendo que TENGAS que ser amigo/a de tu familia, porque también existe un peso moral terrible que si algún familiar no te pasa, eres una mala persona... por que pues... como rayos te puede caer mal tu abuelo... ¡ES TU ABUELO! ¡Aléjate de esas ideas moralistas de buenos y malos que no te van a llevar a ningún lugar, es mera sociología, hay gente con la que eres a fin en gustos, pensamientos y aficiones y hay gente con la que no. ¡Deja de una vez los temas religiosos y morales a un lado y ponte un poco realista! Si el tío que hace comentarios homófobos no te cae... simplemente no te cae y ya y no deja de ser tu tío, pero tampoco tiene que ser tu amigo. 

Como en toda relación, familia o no, están aquellos/as que se quejan una y otra vez, que desacreditan cualquier cosa que hagas o digas, pero que compasivamente se les escucha, se les ama, que a pesar de decir cosas con cierto dolo o sin intención alguna de lastimar y más bien ayudar, aprendes a no engancharte y abrir oídos para su desahogo, aunque sepas que el camino al que se acercan es un camino muy doloroso. O bien, esas personas que al pasar del tiempo descubres que ya no deben o pueden estar en tu vida porque sus caminos son super distintos a los tuyos y no habrá manera de empatar valores u objetivos, que tienen lecciones que aprender de las cuales tú no eres responsable y que quizá tampoco eres capaz de darles. Son experiencia, aprendizajes para el alma. 

Por otro lado, existen esas personas maravillosas en el universo que están ahí están al pendiente, están de mil y un formas diferentes; aquellos seres maravillosos de los que has ido construyendo tu propio ejército de solidaridad, amor, fe, confianza, respeto. Algunos aparecen en tu misma familia... esos tesoros con quienes cuentas incondicionalmente y sin juicio alguno para ayudarte a salir adelante, para acompañarte en las locuras, pero lo más importante en las tristezas. No sé tu... cuento con amigas que saben lo maravillosa que es mi mamá,  y mi mamá sabe lo  maravillosas que son ellas, las quieren, incluso por ahí hay una de ellas que le dice "mamá". Tengo amigos que con mi propio sobrino se hacen llamar "su tío", se emocionan conmigo cuando ven las fotos de Patricio, y si estoy preocupada porque él (ahora que habla un chorro) dijo algo "feo" o inapropiado, me buscan consejos para que no sea así.

Existen esas personas maravillosas que están dispuestas a "donarme" su trabajo, su talento y amor para darme sesiones de coaching porque estoy teniendo una crisis de rumbo. Amistades que llenan mi celular de mensajes a las 3.00 am porque vieron que publiqué una foto en Instagram y saben que tengo insomnio. Amistades que están dispuestas a jugar una vez a la semana conmigo, o a hablar de lo mejor de la semana y sacar lo peor, esas cosas que pueden ser tan superfluas como un corte de cabello urgente, a la desesperación de no poder acompañar a un ser querido en su duelo. 

Hay amigos que desaparecen por meses, pero que estoy segura de que ahí están, al pendiente y por muy molestos que estén si tengo una bronca, saldrán al rescate para hacer lo que esté en sus manos para cuidarme, para contenerme, o para hacer lo que sea necesario para esbozar una sonrisa. Están aquellos que ven un post extraño en mi twitter y me mandan un mensajito que dice "¿todo bien?", aquellos que mandan las fotos de sus recientes compras con descuento en vinos y licores del Costco. Aquellos que se pasan por el Zoom cuando es mi cumpleaños solo para decir: "estoy harto de la compu, pero quería saludar y desearte un feliz cumpleaños", quienes mandan bendiciones en imagenes religiosas, quienes se ofrecen a ayudarme a limar las asperezas que tengo con el dinero, quienes durante la crisis se han acercado a decir: "no sé que pasa o por qué, pero cuenta conmigo". Fotos de "me acordé de ti", audios eternos para pedir un consejito, mensajitos de "leí tu blog y no me gustó esto", mensajes de "escuché el podcast, puedes mejorar en todo esto", necesito tu opinión, oye, se ve chido ese curso que te inventaste, mira lo que me regalaron, se me ocurrió esto, gente mandándome cursos en línea que pueden gustarme, recomendaciones de libros, recomendaciones de viajes, películas... y así, podría seguir y seguir y seguir para siempre con todas aquellas personas que poco a poco y con el paso del tiempo se han ido convirtiendo en familia, familia cercana. Se han ido convirtiendo en un hogar, en un hogar permanente, en un hogar temporal, en un hogar cálido y de calidad, de amor, de confianza y de fe.

Ha sido reconfortante tener tanta buena vibra alrededor, "hey, te invito a participar en este proyecto", "tu puedes", "vas a llegar lejos"... toda la experiencia ha sido un oasis en medio del desierto, ha sido escuchar magia en medio de la incertidumbre que estamos viviendo. 

También me he encontrado personas en el camino, nuevas personas, gente extraordinaria... algunas de ellas aun no las veo en vivo y a todo color pero han hecho una diferencia maravillosa en mi existencia a través de su presencia, de las conversaciones que hemos tenido. Y otra que apareció magicamente, (con una capacidad de asombro extraordinaria y facultades para hacerme reír hasta llorar) sin esperar absolutamente nada pero dándolo todo. Compartiendo, escuchando y haciendo mucho más ligero este camino por el 2020. Haciéndome sentir muy querida y apapachada. 

Si, Gracias 2020 aprendí un montón, pero lo que quiero destacar más allá de lo aprendido en este año "retador", (por no llamarle agotador, infierno o montaña rusa emocional, y tener una visión positiva de las cosas) es que estoy rodeada de un chorro de amor, de familia dispuesta, de amores increíbles, de personas extraordinarias, de palabras de aliento, de un equipo maravilloso con una actitud protegida con hierro ante la negatividad, con un corazón sensible, con mucho servicio que ofrecer, con harto amor para dar. Estoy rodeada de la familia que elegí para acompañarme en las buenas, en las malas, en las jodidas, en las confusiones, en la depresión, en los romances, en el amor, en el desamor, en las pendejadas y en las seriedades. Elegí a gente extraordinaria para mi camino en este 2021, en esta vida. 

A ti, si tú... Gracias por estar en mi vida, gracias por todo esto que me das que pocas veces te lo digo pero lo siento 24 horas, 7 días a la semana, 365 días del año. ¡Gracias por ser mi familia! Espero poder estar a la altura para ser tu familia también. 

¡Feliz 2021!


¡Este post va con dedicatoria especial!

Annie, Val, Caro, con todo mi amor para las hermanas que elegí. 




  



 




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