No, no soy una bolsa de té...

Ultimamente he estado en muchas situaciones en donde lo que creo no es lo que es, o lo que es, no es lo que creo. Suena super complicado ¿verdad? 

Resulta que los seres humanos estamos llenos de creencias: "la comida de mi mamá es la mejor", "la mejor manera de doblar la ropa es ésta", "así es como se hacen los huevos revueltos", " la ropa se lava mejor cuando la pones así", "usar esta plataforma es lo mejor que puedes hacer", "esta ruta es más corta", "a todos les molesta la impuntualidad", 

Poco nos damos cuenta de lo que hay que poner antes de todas esas frases: "para mi"... "yo creo que", "en mi experiencia" "yo quisiera"... Por ahí en alguno de tantos blogs un día te dije: cuando expresas lo que piensas, crees o necesitas, nadie tiene el derecho de juzgarte... ¿porqué? porque es lo que está en tu mente, en tu cuerpo y en tu corazón.  

La verdad de una persona no es la verdad absoluta, y esto está basado en toda nuestra historia personal, en nuestros mitos, en nuestros ritos, en las cosas que vivimos todos los días y lo que nos va formando como personas. Qué duro es saber que mi verdad, no es la verdad de todos e incluso, que la verdad de todos en muchas ocasiones no es ni cercana.

De un gran amigo y maestro he aprendido dos cosas súper importantes al comunicarnos... y esto es que lo hacemos a través de diferentes actos...  uno de ellos es diciendo cosas que nadie puede negar o nadie podría debatir... Se llaman afirmaciones. Tal cual, son descripciones de la realidad, y están dentro del mundo de los hechos.  Son cosas que a todos nos podrían constar, nadie tiene como debatir... por ejemplo: Iphone es de Apple... Galaxy es de Samsung, el plátano es una fruta, la lechuga es una verdura, los tiburones viven en agua salada... y podría seguir y seguir. 

Lo importante de las afirmaciones es que no pueden cambiar, es una realidad dicha, descrita e inamovible. 

Otra manera de comunicarnos es a través de los juicios, que son lo que yo creo, siento o necesito y nada más.  "Viajar de México a Playa del Carmen toma mucho tiempo" ¿para quién?, ¿respecto a qué?, ¿comparado con qué? Los juicios dependen del observador y la manera en la que expresa su punto de vista ante alguna situación en particular. Son veredictos y tienen el poder de transformar el mundo. 

Toda tu realidad puede cambiar en un segundo solo por emitir un juicio equivocado sobre una afirmación. (o una situación en particular).  O sea, tu creencia puede cambiar toda una historia. Por ejemplo:  "creo que mi pareja me engañó con alguien" // "vi a mi pareja engañándome con alguien". Tu creencia puede, lamentablemente convertirse en tu realidad y tener una serie de consecuencias fatídicas. 

El universo entero está lleno de juicios y afirmaciones, todos hacemos juicios todos los días sobre muchas cosas "creo que este proyecto va a funcionar", "mi novio es el mejor del mundo" , "mis amigos son súper inteligentes", "este celular está súper chafa"... todo el tiempo a todas horas estamos emitiendo diferentes juicios y tomando decisiones en la mezcla de unos y otros... en ver los ingresos con números fríos y duros contra los logros obtenidos comparando "las ganas que le echamos". Todos los días decimos lo mucho que invertimos en una relación, lo muy enamorados que creemos estar, las mil y un cosas que creemos necesitar... tomando decisiones basadas en experiencias del pasado, en miedos del futuro, contabilizando las veces que algo ha sucedido para que estadísticamente vuelva a suceder contra lo mucho que queremos aventarnos del paracaídas tomando decisiones intempestivas. 

Vamos por la vida siendo "honestos" diciendo lo que pensamos a todos, diciendole a la gente "cómo creemos que es", poniendo las palabras "SIEMPRE" o "NUNCA" en lugar de poder en verdad contabilizar el número de veces que me has lastimado, el número de veces que has llegado tarde, el número de veces que te has enojado. 

Y a su vez... vamos recibiendo juicios de otros... unas veces son lo más bonito y agradable y nos regocijamos sin saber si son verdades o mentiras en realidad. Escuchamos "te amo", escuchamos "eres lo mejor", "eres inteligente", "eres amable" y sonreímos muchísimo, o bien, escuchamos "eres necia, testaruda, berrinchuda, no sabes hacer esto". y nos molestamos mucho más de lo felices que nos pusieron los hermosos halagos. 

Mi reflexión esta noche es, que mientras tú estés seguro de quien eres, y lo que haces no importa la cantidad de juicios que lleguen a ti... ¡Escúchalos con atención! ¡Aprende de ellos! ¡Crece mucho! pero no te compres las ideas, las creencias, las opiniones que otros tengan sobre ti... Tu mente, tu cuerpo y tu corazón alineados siempre para enriquecer tu espiritualidad... tu integridad trabajando constantemente y reconociendo los errores que cometes y festejando los aciertos que logras sin perder de vista las dos grandes anclas que tienes en los pies. No, no tienes que compartir lo aprendido, no, no tienes que reconocer errores... con que tú los sepas y no dañes a otros con tus palabras y con tus actos es más que suficiente. Con que digas perdón, con que digas gracias es más que suficiente. 

No vivas los juicios, ni tuyos, ni de otros como afirmaciones salvo que sepas que te van a funcionar a la perfección. No creas que eres testarudo solo porque alguien lo cree... tú tienes el derecho de ser lo que se te de tú chingada gana todos los días... y estoy segura que si mañana, decides dejar de ser testarudo, lo puedes ser. (salvo que verdaderamente te funcione).  Que nadie te venda como una afirmación sus juicios, que nadie nunca te haga sentir miserable solo por que otro en su historia pensó que tu eras así. Nunca permitas que nadie te lastime solo por haber escuchado su opinión sobre ti. Elige lo que te sirve, lo demás tíralo. 

Pienso que todo esto es como cuando alguien te dice: "eres un imbécil" y cómo es una ofensa y es un juicio que conoces que está dentro de tu referentes sociales, y es algo que sabes, entonces te molestas... pero si alguien llegara y con un tono de voz ofensivo, hiriente, doloso te gritara "eres una bolsa de té" ... tu lo mirarías y dirías con toda paz... "no, no soy una bolsa de té". 

Así que... con esto cierro este poquito texto de una noche de insomnio... para todos aquellos que me juzgan y critican a través de lo que quieren, necesitan o creen... 

No, no soy una bolsa de té. 

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