Tal vez es momento de aprender a poner límites.



Tal vez ya es el momento de que aprendas a poner límites y a decir que no a las situaciones que te incomodan, que te ponen en riesgo, que te hacen enojar. Es momento de que por fin dejes de jugar a sentirte herido con las palabras o acciones de una persona.

¡Qué difícil! por que efectivamente, es importante saber hacerlo, e incluso, cuando se trata de que alguien nos ponga límites a nosotros (como nuestros padres) lo agradecemos mucho... hoy, mucho de quien soy se debe a que mis papás, abuelos, tíos, amigos e incluso ex novios me dijeron a algo "no" (unos con más tacto que otros). Sin embargo mucha de mi identidad está hecha con varios de esos límites a lo largo de mi historia.

Es más, hasta los límites a mi misma me han costado trabajo... ¡La historia de mi vida! En Navidad, suelo llegar a casa con algún regalo que se come... (las trufas que mi mamá me regala año con año, galletitas de mis tíos, chocolates, dulces, cupcakes!) ¡No sé decirme a mí misma: ¡NO!; ¿Qué me dices de aquella fiesta donde se te pasó "un poquito" el límite en el alcohol?, o ¿esa relación donde todo salió fatal? Esas horas extra en el trabajo ... que: "nada más son un ratito", "sólo estoy echando chisme en facebook un poquito".

Y ya hacia las otras personas qué te puedo contar, con actos permisivos que sabes que no te van a llevar a ningún lado, que incluso infringen en el respeto y retan a la tolerancia y me voy a ir a extremos "bueeeno, sólo me engañó un poco", "no va a volver a pasar" , "él / ella estaba borracho/a" y a eso puedo seguirle sumando: apodos incómodos, comentarios machistas, misóginos, homofóbicos, sexuales, discriminatorios ¡Los vivimos todos los días! Y lo peor... ¡Nadie sabe detenerlo! ¡Nadie se hace responsable! y te tengo una noticia: Tú eres responsable. 

Por raro que parezca, mientras más cercano eres a alguien más difícil es poner límites... ¡a mi me vale decirle a un desconocido que no puede estacionarse en la entrada de mi casa!, es más... hasta puedo subir un poco el tono de mi voz... pero... si fuera mi hermana, me costaría mucho más trabajo por que no quiero afectar nuestra relación. ¡Esta idea tonta de "el amor lo puede todo" hace que en verdad, nos volvamos permisivos a la hora de poner límites. Robert Frost, un poeta EUA, dijo que "buenas vallas, hacen buenos vecinos". 

Lo peor de todo es que, para variar y por paradojico que resulte (porque estoy escribiendo una postura opuesta a lo que comencé escribiendo ahora) el no saber poner límites también es parte de un aprendizaje en casa: 

- Papás que no respetan límites de sus hijos. (Invasión de la privacidad, por ejemplo)
- Chantajes emocionales. ("No pasa nada, vete, no importa, me quedo solo aquí", "que tal si me pasa algo"). 
- Porque lo digo yo, porque soy tu madre. 
- Yo dejé de hacer toooooodo por ti, dejé de comer, de dormir... 
- "No seas grosero y saluda"... - pero mamá es que mi tío huele feo- ¡que no seas grosero!

¡Pos claro! ... después escuchar esas historias, ¿cómo vas hacer para re- aprender? ¡claro que no estoy diciendo que tus papás (y mucho menos los míos) lo hicieran fatal... no, no, no, no me confundas... ¡Tú eres el único responsable corazón! 

Decir "no" da pánico. ¿por? "me van a dejar de querer", "se va a enojar", "me van a correr", aprendimos a decir que sí sin cuestionar, pensar, evaluar las consecuencias, es más... decir que no puedes ir a una fiesta de cumpleaños ya es razón suficiente para que el festejado en cuestión "se sienta" y diga cosas como: "a la otra ni lo invito".

Entonces: 

1. Pon límites a tiempo, se tan claro como puedas desde un inicio y evita comentarios, actitudes agresivas. No tienes que mostrarte enojado, sólo decirlo de una manera respetuosa. Es bien sabido que no me gustan los comentarios contra la comunidad LGTTTBIQ+ y cada vez que escucho a mis amigos hacer comentarios ofensivos, lo digo... ¡me ha metido en problemas!: en ocasiones sí, incluso me han contestado de regreso que si soy lesbiana (como si fuese ofensivo serlo), pero también sé que al menos al estar conmigo mis amigos y conocidos cuidan un poco más su lenguaje. 

2. Evalúa y ten criterio... hay veces que vale la pena poner flexibles tus límites, ¡sobre todo cuando se trata de empezar un nuevo reto! hay veces que vale la pena arriesgarse un poquito y salir del "no" para ver que aprendes, pero cuida de ti. 

3. Eres responsable de ti mismo. Decía mi psicólogo: "no hay cabrón sin su pendejo", si te chantajean es porque lo permites, si abusan de tu nobleza, es porque lo permites, si no te llega lo que pides es porque no eres claro. 

4. Si pides, da. No te pases con los demás, nos cuesta mucho poner límites, incluso a ti, así que sé respetuoso con los límites de los demás y no tomes personal que alguien te diga: no me gusta hacer esto, lo otro o aquello. ¿y si investigas por qué?

5. ¡No te sacrifiques por favor! cuida primero que tu estés enterito para entonces si apoyar a otros "no he comido pero te ayudo" ... "no he dormido nada pero te ayudo". 

6. No dejes de ser tú y cuida siempre tu integridad, si tienes que cambiar sin que tú así lo quieras... te tengo una noticia: están transgrediendo tus límites. 

7. No te compres la idea de ser egoísta, narciso, mala persona por no querer o poder hacer algo que te pone en una situación incómoda. Revisa tus valores, tus creencias, conocete bien para saber hasta dónde puedes. 

8. En el amor, ufffff, son dos personas dando su 100% (no son complemento, no son 50-50) ambos son el 100. No tienen que gustarles las mismas cosas, la misma música, es más ni siquiera tienen que caerles bien las mismas personas. ¡Respeta los límites del otro! Lo que tú disfrutas, tal vez el otro no. Por lo tanto hay un reto aún mayor al conversar, llegar a acuerdos, responsabilizarse para que todo salga bonito. 

Los demás van a respetar tus límites si les dices dónde están.

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