Psicólogos y Calzones

Llevo casi un año ininterrumpido de ir a visitar a mi psicóloga. Y la verdad, te confieso que voy feliz, y salgo siempre más contenta aún. Yo creo que la gente ha de creer que me da comisión, en realidad, sólo es que aquello que me pone bien quiero compartirlo con todo mundo.  

Esta última vez empecé a ir porque estaba abrumada con temas laborales, me cuesta mucho trabajo despegar mi vida laboral de mi vida personal porque en realidad, no siento que mi trabajo sea un trabajo, porque lo disfruto un montón, cuando menos me doy cuenta... estoy descuidando mi vida personal. 
 
Por las amistades que tengo cerca, cada vez es más normal compartir nuestros aprendizajes en terapia, o bien, corroborarlos... "oigan, me dijo que no me doy cuenta pero me cuesta trabajo dejar mis pendientes de la oficina en la oficina" y la respuesta de mis amigas suele ser "no te habías dado cuenta?"  Es lindo saber que mis amigas apoyan lo que descubrí en terapia, pero es más lindo saber que me di cuenta sola y no por que alguien más me lo dijera, si alguien más me lo dice la respuesta es "no, como crees?, estás exagerando!" pero si yo misma me doy cuenta es "no manches, me estoy quedando sin vida personal por dedicar tanto tiempo al trabajo".

Underwear Facts
En mi vida adulta, esta es como la quinta vez que voy al psicólogo en diferentes etapas y mi mejor comparación, tal vez absurda... es como la del uso de calzones!!!! (sí, así como lo lees) ¡Chones! 

No compartas tus calzones. 
La primera, no me fue nada bien, era el terapeuta de mi mamá... y la verdad, hoy como lo veo es así: no puedes compartir algo tan íntimo...  como tus calzones!... mi recomendación: no vayas con el terapeuta de algún familiar muy cercano (mamá, papá, hermanos, pareja), ni el de alguien con quien trabajas (jefe, colaborador, colateral) o el de algún amigo muy cercano. Vas a compartir cosas privadas, que tal vez no compartes con nadie... creo que no está chido ni que tu terapeuta conozca a esa persona o emita juicios sobre tu relación con ellos. 

No siempre quieres usar tanga. 
Ya fui con un psicoanalista, me ayudó mucho a sanar heridas de la infancia.
Fui con un conductual y me ayudó a revisar mis acciones y comportamientos con respecto a lo que quería lograr.
Fui con un psiquiatra y me ayudó a curar mi depresión y la ansiedad que traía.
Fui con sistémico y me ayudó a resolver mis temas con respecto a mis relaciones familiares y laborales. 
Ahora, voy con una humanista y lo que estoy logrando es conocerme mejor. 
Lo que quiero decirte con esto es... no siempre te vienen bien los mismos calzones, alguna vez usarás los de abuela, otros algunos que sean cómodos para cuando te baje, o para cuando hagas ejercicio, o para cuando estés en casa echándo flojera, otros para cuando verás a tu pareja... pero todo depende de la etapa de tu vida que estés viviendo. Si por algo visitaste a uno que no te latió, prueba otro... tal vez sólo no sea el momento para usar "los de encaje". 

Cuando traes calzones sexys, te sientes sexy (aunque nadie lo sepa, ni se entere). 
Cuando vas al psicólogo, no es necesario que  nadie más lo sepa, y sacas problemas que traes atorados desde hace meses, o años, o te agobias por cosas que quieres compartir pero no sabes ni con quien ni como. Es como una válvula de escape y aunque nadie se de cuenta, ni lo note, tu dentro de ti sabes que estás desahogando cosas importantes. Es... como comprometerte contigo a sentirte bien.

Cuando encuentras la marca que te gusta! ¡UFFF! Por fin encontraste un psicólogo que te hace sentir entendido, no sólo comprende lo que te ocurre sin juzgarte, sin recriminarte, sino que además con tus propias palabras le da explicación a tu malestar... tu problema se vuelve más liviano, encuentras un porqué, conoces lo que lo originó y entonces, empiezas a sentir control sobre tu angustia... Es súper bonito encontrar las herramientas que hay en ti para solucionar una situación y encontrar a alguien que te "asesora".

No sé si a ti te haya sucedido, pero a mi me pasa con frecuencia recibir estas contestaciones cuando comparto que soy adicta a ir a terapia: 

- Yo no estoy loco, no lo necesito. 
- Para eso tengo a mis amigas. 
- No me hace falta. 

No considero estar loca, lo que sí creo es que a veces necesito ayuda o escucharme a mi misma un poquito más.
Mis amigos son  increibles, sin duda, pero no tienen la imparcialidad que tiene mi psicóloga. Mis amigos me aconsejarán con su corazón, experiencia y creencias... y yo lo que necesito muchas veces es la visión de alguien que no está en mi círculo. 
A veces, soy tramposa... y a mi gente cercana le hago drama, o berrinche, o me chiqueo... acá no lo hago. 

No siempre voy a terapia, a veces "me doy de alta a mi misma" por temporadas, porque digo: estoy bien ahora... y cuando siento que me ahogo regreso, y así voy por temporadas. Pero sin duda,  los aprendizajes que obtengo día a día, lo que voy conociendo de mi, lo que he ido resolviendo poco a poco con ayuda de alguien que me orienta a dónde debo ir acomodando mis emociones, mis pensamientos, mis acciones, mis palabras, en verdad es gratificante. 

"Es carísimo ir a terapia"... depende como lo veas, para mi, hoy, es una inversión, una de las más importantes que hago para estar bien. A veces rejego... pero casi siempre salgo sorprendida lo que una hora efectiva de conversación puede lograr. Hoy se ha convertido en uno de mis hábitos favoritos, y no... no creo estar loca, no creo estar deprimida, no creo tener mucho dinero... solo me estoy cuidando. 









Comentarios

  1. ¡Qué belleza de entrada! Y mejor aún la comparación.

    Hoy justo comí con una amiga que tiene una nena de 2 años, entonces ya empiezan los berrinches y platicábamos que, la nena tiene 2 años no sabe qué onda (irá aprendiendo), pero ya cuando ves niños de 30 y 40 haciendo los mismos berrinches que uno de 2, sí quieres darle la tarjetita de tu piscólogo o por lo menos, hacerle saber que opciones, hay.

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  2. Ir a terapia es como la canasta básica del ser humano, me encanta que digas que no es cuestión de dinero, ni de estar loca o tener el tiempo o no, es una cuestión efectivamente de cuidarse.

    Yo amo ir a terapia y amo dar terapia, sin duda el proceso terapéutico es amar el caos que conlleva, es aportar a tu crecimiento, es generar impacto en nuestro alrededor, es conocer y aceptar miedos, para mi siempre ha sido un caminar en tinieblas con la luz,la compañía y la implicación de la relación terapéutica, no colocando tecnicismos ni sintiendo que son más que uno, si no en relación a mi vivencia y con mis palabras poder resonarme en el otro, verme a través de los ojos de quien esta frente a mi, ver nuestra relación y aprender de lo que surje, es entenderme de forma integral, no ensimismarse, ni culpabilizar el entorno o mis herencias, es verme de manera completa,.

    Es lo más bonito que hay en la vida <3

    Y de metiche en lo de Caro yo aun con dos años y berrinches extremos daría mi tarjetita de recomendación de terapeuta, no es solo la persona es el entorno que genera que broten ciertas conductas.

    PD: Amo que ames ir a terapia :D

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